Esta semana los mercados americanos nos han dado una señal técnica que merece toda nuestra atención. Tanto el S&P 500 como el Nasdaq 100 han completado en zona de máximos históricos una de las formaciones chartistas más fiables y, al mismo tiempo, más infrecuentes del análisis técnico: el patrón de diamante. Combinado con un contexto macroeconómico que empieza a mostrar grietas reales en la narrativa de la inteligencia artificial, mi visión es que podríamos estar ante el inicio de una corrección necesaria y técnicamente sana que no hay que confundir con el fin del mercado alcista.
Antes de entrar en los gráficos conviene entender qué ha pasado esta semana, porque los catalizadores son concretos y verificables.
La corrección de esta semana no ha sido aleatoria. Ha tenido tres detonantes bien definidos que se han superpuesto en pocos días.
El primero y más importante es el colapso del sector de semiconductores. El Philadelphia Semiconductor Index registró su mayor caída semanal en más de un año, desplomándose cerca de un 18% en lo que va de julio. Nvidia perdió más de un 6% en la sesión del viernes, Applied Materials se hundió un 5,6% y Micron llegó a oscilar entre una pérdida del 5,8% y una ganancia del 3,2% antes de cerrar en rojo. La presión viene de una pregunta que los inversores llevan semanas evitando responder: ¿han construido los grandes hiperescaladores demasiada infraestructura de IA? Meta anunció recientemente que planea vender su capacidad informática de IA sobrante — una señal que el mercado ha interpretado como evidencia de que el ciclo de inversión en IA puede haber superado la demanda real a corto plazo.
El segundo detonante ha sido la irrupción de Moonshot AI, la startup china que anunció que su modelo Kimi K3 reduce significativamente la brecha tecnológica con los modelos líderes estadounidenses. Este anuncio aumenta el temor de que la competencia china modere la demanda futura de chips avanzados para IA, justo cuando las valoraciones del sector descontaban un monopolio tecnológico de larga duración.
El tercero ha sido Netflix, que cayó más de un 6% después de que sus previsiones para el próximo trimestre decepcionaran a los inversores pese a publicar resultados sólidos. En una temporada de earnings donde el mercado exige no solo buenos resultados sino guías de futuro excepcionales, la reacción a Netflix ha sido una llamada de atención: el nivel de exigencia del mercado es altísimo y cualquier decepción se penaliza con dureza.
El resultado semanal: S&P 500 en los 7.448,97 puntos (-0,96%) y el Nasdaq 100 en los 28.610,36 puntos (-1,40%). Entramos en agosto, la temporada de menor volumen del año, con los gráficos enviando una señal técnica muy clara.
Mirando el gráfico diario del Nasdaq 100, la formación de diamante se aprecia con una claridad que pocas veces se da en los mercados. Este patrón se forma cuando el precio, en una zona de máximos, genera primero una expansión de la volatilidad (mínimos más bajos y máximos más altos) seguida de una compresión progresiva que dibuja la figura característica del rombo. Su aparición en zona de máximos históricos es estadísticamente bajista.
Gráfico 1: formación de diamante en el Nasdaq 100 en zona de máximos históricos con proyección correctiva.
Gráfico cortesía de TradingViewLo relevante es que la sesión del viernes ya intentó romper la parte inferior de la formación. La ruptura no está confirmada en cierre semanal, pero el intento es un aviso serio. Si la ruptura se consolida en las próximas sesiones, la proyección técnica del patrón nos lleva directamente hacia la zona del 50% de retroceso de Fibonacci, en los entornos de los 26.285-26.000 puntos. Dado que el Nasdaq es un índice de alta volatilidad, hay que darle un filtro amplio: la corrección podría extenderse hasta los 25.800 puntos sin invalidar la tendencia alcista de fondo.
En términos porcentuales, estamos hablando de una corrección de entre el 8% y el 10% desde los máximos. Puede sonar a mucho, pero en el Nasdaq — que acumula una subida de más del 65% en lo que va de año solo en el sector de semiconductores — es perfectamente digerible dentro de un contexto alcista.
Los niveles de soporte secuenciales a vigilar son 28.394, 28.805 como primera defensa inmediata, después el soporte estructural de los 27.416 y finalmente la confluencia del 50% de Fibonacci con la zona de los 26.285. El 38,2% de Fibonacci en los 27.416 será la primera prueba real de los compradores.
El S&P 500 presenta prácticamente la misma situación que el Nasdaq, aunque con una corrección proyectada algo más moderada por la menor concentración en tecnología. La formación de diamante aparece igualmente en la zona de máximos históricos de los 7.621,62 puntos, con una proyección que dibuja una línea de caída que apunta a la zona de los 6.989-7.000 puntos.
Gráfico 2: formación de diamante en el S&P 500 con proyección hacia el 50% de Fibonacci y la directriz alcista de largo plazo.
Gráfico cortesía de TradingViewLo que más me llama la atención del gráfico del S&P 500 es la confluencia de factores que se dan en la zona de destino de esta corrección. El 50% de retroceso de Fibonacci se sitúa exactamente en los 6.989,59 puntos, y en esa misma zona confluye la directriz alcista de largo plazo que el índice viene respetando desde los mínimos de abril. Esta doble confluencia convierte esa franja en una zona de altísima densidad de órdenes compradoras institucionales. Si el mercado llega a esa zona con estructura alcista intacta, sería el punto ideal para buscar el rebote y el siguiente intento de ataque a máximos.
La corrección estimada en el S&P 500 es de entre un 6% y un 7% desde los máximos de 7.621. El primer soporte relevante antes de llegar ahí es el nivel de los 7.261,20 puntos, que ya actuó como soporte en junio. Si ese nivel cede, la corrección se aceleraría directamente hacia la confluencia Fibonacci-directriz.
| Índice | Cierre viernes | Soporte inmediato | Objetivo corrección (50% Fibo) | Corrección estimada |
| S&P 500 | 7.448,97 | 7.261,20 | 6.989,59 | ~6-7% |
| Nasdaq 100 | 28.610,36 | 27.416,29 | 26.285,72 | ~8-10% |
Esta es la pregunta clave y mi respuesta, a día de hoy, es clara: corrección sana dentro de un mercado que sigue siendo estructuralmente alcista, siempre y cuando los niveles del 50% de Fibonacci aguanten como soporte. El mercado lleva meses cotizando en zona de máximos históricos sin una corrección proporcional real. Una caída del 6-10% que permita a la directriz alcista de largo plazo actuar como soporte sería exactamente lo que el mercado necesita para coger impulso y atacar nuevamente los máximos en el cuarto trimestre.
El escenario que me haría cambiar de opinión y empezar a plantear algo más serio es la pérdida de los niveles del 50% de Fibonacci en cierre semanal. Si eso ocurriera, habría que reevaluar la estructura completa. De momento, ese no es el escenario base.
Hay que tener en cuenta además el factor estacional: agosto es históricamente el mes de menor volumen de negociación del año, con muchos operadores institucionales de vacaciones. Eso hace que los movimientos sean más bruscos e impredecibles en ambas direcciones, y que las señales técnicas deban interpretarse con más paciencia y sin precipitarse. En pleno verano, el mercado puede exagerar tanto las caídas como los rebotes.
Paciencia, disciplina y gestión del riesgo. Los gráficos hablan con claridad, ahora toca esperar la confirmación. Buen trading.